Un enover de 10 años

Con la fundación de ENOVA, Edgar Rosas encontró su nuevo hogar. Diseñador de profesión, se unió al equipo fundador para trabajar en el área de diseño con múltiples responsabilidades. Hoy, uno de sus orgullos más grandes es ver concretados los proyectos que empezó hace una década.

 

Porque trabajar en ENOVA también significa aprender, Edgar colaboró en diferentes áreas como el Diseño Web y Tecnología dentro del corporativo hasta convertirse en el responsable del servicio de soporte técnico, y su trabajo ya es mucho más administrativo.

 

“Ser parte de ENOVA es una gran responsabilidad, orgullo y crecimiento para mi. Es como mi segunda casa y mi segunda familia”, dice Edgar que después de 10 años se siente orgulloso de crecer profesionalmente en un área que era desconocida para él.

Edgar-Rosas-Enover-Enova

Más allá de su labor dentro del corporativo, Edgar ha sido testigo de momentos únicos que le impulsan a seguir trabajando todos los días: un niño que aprendió inglés a través de los programas de ENOVA y le escribió una carta en ese idioma a su maestra para agradecerle su trabajo; un joven que entró a un programa a aprender computación y el uso de internet y se inspiró para terminar la preparatoria y una carrera profesional en línea.

 

Son estos momentos los que forman la parte humana de ENOVA, que se enfocan en continuar esa visión de mejorar la vida de las personas con la educación y que, liderados por sus fundadores, refuerzan el compromiso de crecer y tocan la vida de más gente.

 

Para Edgar, ENOVA vive su mejor momento porque en los primeros 10 años han formado las bases que los ayudarán a seguir creciendo con todos los enovers caminando hacia el mismo objetivo.